LAURA HELENA CASTILLO lcastillo@el-nacional.com,
FOTOGRAFÍAS RAMÓN LEPAGE
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El Nacional - Domingo 14 de Marzo de 2004 Todo en Domingo/16
 


 
 

Todo en Domingo

Eduardo Sitzer

El rey de la fiesta

Los festejos y bodas más importantes de Venezuela están en sus manos. Él se ha dado a la tarea -luego de 10 años como creador de ambientes- de conocer la psicología del rumbero criollo y crear así eventos inolvidables. Más que un decorador, es el productor general y director de arte de sus montajes temáticos

La locutora de radio despedía sin reparo ni tregua avisos de alboroto: avenidas trancadas, barricadas encendidas, gente alterada. Nada en el ambiente de aquella viscosa tarde del sábado advertiría lo que estaba sucediendo puertas adentro de una casona abandonada en una urbanización de solariega belleza al norte de Caracas: cuadrillas de hombres emergidos de un camión entraban y salían con cargamentos de cojines, sofás, bambúes, telas, velas, espejos y un montón de elementos inverosímiles que irían a parar a todos los rincones de esta casa sin moradores, ahora destinada a ser salón de fiestas –exótico final para muchas edificaciones de raigambre que vieron partir a sus dueños lejos de sus encantos.

Adentro estaba Eduardo Sitzer, el hombre encargado de convertir en realidad las aspiraciones de los anfitriones de los saraos más importantes y comentados del país, valiéndose de su apasionada inventiva y de una confianza en sí mismo –difícil de encarrilar, sin duda-– que lo convierte, más que en un wedding planner, en un psicoanalista para quienes van a ofrecer el evento; especialmente si se trata de novias –con sus madres a cuestas– tradicionalmente alteradas.

Para entrevistar a Eduardo Sitzer durante las horas previas a un evento, hay que perseguirlo por todo el lugar, ayudar a encender una que otra vela, acomodar un cojín, opinar de vinos y conocer al chef de la noche. Todo esto porque Sitzer no se detiene –siendo generosos en el cálculo– más de dos o tres minutos por hora. “Soy una bestia, trabajo como un animal. ¿Qué quieres que te diga?”, dice de entrada con su acento divertido, a gran velocidad, siempre sonriendo porque se encuentra en pleno proceso creativo:
su mejor momento. Eduardo Sitzer es el hombre que acude a más fiestas en toda Venezuela. Esa noche tenía dos eventos, la anterior realizó otros dos, uno de ellos en La Quinta Esmeralda, el salón más célebre de Caracas. Hasta Miami y Nueva York han llegado sus montajes. En una semana puede tener bodas en Caracas, Barquisimeto, Margarita, Valencia, Miami, como si todas las novias del país pasaran primero por su despacho. “Nunca dice que no”, revela su hijo Yasha, pequeño asesor adjunto del padre que lo acompaña este día.

Cosas de bodas

Sitzer no sigue una cartilla con las tendencias del momento, porque sólo trabaja con lo que le gusta. “¿Qué está out para mí? Tantas cosas... Creo que se está usando una nouvelle chic, una nueva elegancia muy light. Para que la celebración sea refinada no tiene por qué haber el típico punto de caviar y champaña”, explica Sitzer y luego aporta algunas señas generales: “a la gente no le gusta hacer cola para comer y menos en estos momentos. En las bodas hay dos equipos: los que van por compromiso y parten rápido y los que se quedan para disfrutar: la gente en Venezuela sigue bonchando, rumbeando y casándose más que nunca”.

Casi a las 7:00 pm llegan los dulces de la fiesta y más tarde el chef con los platillos escogidos por Sitzer. “¿Qué otro decorador se ocupa de la comida de la fiesta?”, dispara. Pero sus funciones han entrado en terrenos exagerados: “He llegado a vestir a una novia; me llamaron al salón del hotel donde fue la boda diciendo que ella tenía problemas y cuando llegué a su cuarto me tocó arreglarle la cola, acomodarle el postizo, porque el diseñador se había ido a cambiar de ropa”.

“¿Esto es para el Financial Times?”, pregunta Yasha, con las pupilas encendidas como las de Koji Kabuto, y Sitzer responde con una sonrisa de gozo paternal: “No, todavía nos falta mucho”. En cambio, en las revistas españolas del corazón sí que ha sido mencionado, luego de encargarse de la boda del torero español Manuel Díaz “El Cordobés” y la venezolana María Virginia Candia, realizada el pasado siete de febrero en el Hotel Intercontinental de la ciudad de Valencia.

Las fotos del interior de la boda son un misterio para la prensa local, porque la exclusiva la compró la celebérrima revista ¡Hola! “No sé cómo hago, pero no sigo tendencias, sino que trato de crear las mías. Me ventilo cada vez que viajo. Hace poco fui a Nueva York y vi una lámpara ideal para decorar una boda. Ahora necesito la novia para la lámpara", relata desde su costado más mundano.
"MI FUNCIÓN ES ORIENTAR A LA GENTE.

EL QUE QUIERA QUE ME LLAME, PERO YO HAGO LO QUE ME PAREZCA. ESCUCHO A LA GENTE Y LUEGO INTERPRETO"
 
Al salir al jardín de la casona, una nube negra estaba subversivamente detenida sobre la decoración. ¿Y si llueve? Fue la primera pregunta de la conversación: "Noooo, no va a llover. Eso ya está cuadrado", respondió sin pizca de vértigo, como si hubiera firmado un acuerdo de no agresión con Dios. Y tal vez no sea tan descabellado pensarlo. Estando en una de sus fiestas, un alto dirigente de la iglesia católica nacional -al parecer asiduo a los saraos de grueso calibre que organiza Sitzer- le prodigó una revelación: "Tú debes tener una conexión con alguien de allá arriba". Sitzer agradece con sorpresa el gesto clerical. "Mi función es orientar a la gente. El que quiera que me llame, pero yo hago lo que me parezca. Escucho a la gente y luego interpreto. A algunas madres de novias les he dado un ´tatequietecito´.

Me han pedido cualquier tipo de locuras.

He hecho unas fiestas muy heavys. También he montado otras conceptuales tan específicas como una que fue toda verde, hasta el menú y otra completamente blanca, donde se comieron vieras, mousse de guanábanas y todo un menú blanco".


Equipo verde
Sitzer tiene su base operativa en la planta baja de un edificio añejo y hermoso del este de Caracas. Es un apartamento devenido en oficina gracias a las señas que dan algunas computadoras apenas divisadas entre un perolero, pero que, en realidad, resulta un depósito repleto hasta el techo de sofás, escaparates, cestas, bares, uniformes para mesoneros y bartenders, espejos, entre muchos otros objetos. La compañía de Sitzer se llama Espacios Verdes (ambientaciones@cantv.net). "Trabajamos 22 personas. Estamos todos trasnochados, vueltos leña. Me encargo del montaje de casi todos los eventos y trato de pasar a saludar a mis clientes durante las fiestas. Pero no existe eso de que yo no dé el visto bueno a una decoración mía", explica antes de ponerse afónico y quedar con una hilacha de voz un par de días después de esta entrevista.

Durante el primer encuentro de un cliente con Sitzer, éste tomará notas en un cuaderno nada pretencioso, con su letra de grillos. Allí dejará asentadas algunas señas claves que ha captado del monólogo de aspiraciones del futuro anfitrión, que no pasarán de "limones", "amarillo", "350 invitados", "de noche". Meses después, el día de la fiesta, nadie -excepto él- sabrá cómo esos escasos datos de la primera reunión se convirtieron en un fastuoso decorado: a menos que aparezcan los novios en una foto de un evento concebido por Sitzer, sería casi imposible intuir que ser trata de una boda. "Lo ves dos veces: cuando hace la primera cita y el día de la fiesta", cuenta una clienta. "La primera fiesta la hice hace 10 años. Yo estudié administración y luego administración de hoteles. Al principio era un hobbie, pero me llamaban tanto los amigos para pedirme que les ayudara en la decoración de las fiestas que mi esposa me propuso que formalizara la cuestión", rememora.

Y, ni falta hace decirlo, jamás llovió.

"AL PRINCIPIO ERA UN HOBBIE, PERO ME LLAMABAN TANTO QUE MI ESPOSA ME PROPUSO QUE FORMALIZARA LA CUESTIÓN"

DE ALLÁ Y DE ACÁ

¿A qué personaje de fama internacional quisiera decorarle la boda?
Tal vez a Carolina Adriana, la hija de Carolina Herrera. Me gusta su estilo bien definido.
¿Cómo fue el estilo de decoración del matrimonio de “El Cordobés” y la venezolana María Virginia Candia?
Ellos quisieron algo new age light. Me encargué prácticamente de todo: fui hasta a la degustación de platos del hotel.
¿Qué recomendación le haría al príncipe Felipe en su futura boda?
Que rompan un poco los esquemas y disfruten mucho ese día.

 
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